lunes, 7 de julio de 2014

Mi viaje por Italia. De Ferrara a Pésaro

Ferrara. Catedral
Italia. Emilia Romaña

Lido degli Estensi, donde teníamos nuestro apartamento, se encuentra en la desembocadura del río Po, junto al mar Adriático, casi al lado de Porto Garibaldi y a unos 59 kms de Ferrara, en la Emilia Romagna. Fue la primera ciudad que visitamos. Una de las pocas autovías, en la que no hay que pagar, atraviesa una llanura festoneada de casitas, pequeños pueblos y tierras labradas, hasta dejarnos junto a la ciudad del palio más antiguo del mundo.



Ferrara. 

Nosotros dejamos el coche a la sombra de los árboles, junto a un hermoso parque, y nos adentramos por calles casi desiertas. Yo lo achaqué a que era temprano, pero también había que tener en cuenta que era finales de mayo y aún no había demasiados turistas por la zona. 

Primero visitamos el museo arqueológico nacional, donde estuvimos casi dos horas y media. Al salir, y puesto que ya era casi la una de la tarde, nos fuimos hacia el centro, para buscar una trattoría y comer. 

Una vez repuestos, nos acercamos al duomo y a las calles de alrededor. El sol calentaba con fuerza y yo pensaba en cómo sería caminar por allí en julio y agosto: una completa locura porque el calor te aplasta y te impide casi respirar. Si ya íbamos pegados a los muros y metiéndonos por las calles más estrechas, para protegernos de la calorina, imaginaba que en pleno verano tan sólo los más valientes, quizá con un helado gigante en la mano, serían capaces de deambular por las plazas sin miedo a achicharrarse.


Ferrara

Una vez cansados de recorrer calles y de sudar de lo lindo, decidimos que era hora de meterse de nuevo en la autovía y retornar a Lido degli Estensi.


Ferrara

Nos enteramos de que a final de mayo - que aún estaríamos en Lido - tendrían lugar las fiestas del palio de Ferrara, pero al final decidimos que ese día, el último, lo dedicaríamos a descansar en Lido y a ver el lugar. Ir a Ferrara, además de tardar una hora en ir - y otra en volver - era muy arriesgado porque haría muchísimo calor, la fiesta era a las cuatro de la tarde, en un lugar descubierto, y con millones de personas. No, mejor quedarse en Lido y disfrutar de un día agradable, comiendo allá, tomando helado y paseando junto al mar.


Pésaro. Región de las Marcas. Italia
Mar Adriático


Yo quería visitar Ravenna, Rimini y San Marino, pero al final pasamos de largo junto a esas ciudad y nos llegamos hasta Pésaro, la ciudad natal de Gioachino Rossini y la de las 4 M's: mar, montes, música y mayólicas.

Pescando en la playa. Pésaro. 
Mar Adriático


Le preguntamos a un señor dónde se podía comer bien, y el hombre fue tan amable que nos recomendó uno en particular. Como sabía que éramos extranjeros anduvo con nosotros casi media hora hasta llevarnos al paseo marítimo, donde estaban los restaurantes, hoteles y la playa.

Yo creo que en Italia se come bien en todas partes. Cualquier cosa que pidas está rica, y ese día no fue una excepción. Comimos muy bien y después nos fuimos a ver la playa. Es curioso que allí hay entrada a la playa. No puedes entrar por donde te da la gana, hay puertas, por llamarle así.


Playa. Pésaro

Además, toda la arena está repleta de hamacas y sombrillas que pertenecen a este o a aquel hotel. No sé si habrá playas donde la familia se pueda llevar su propia sombrilla, como sucede en España, pero tanto en Lido degli Estensi como en Pésaro, las hamacas y sombrillas estaban allí puestas y cubrían toda la arena.


Yo estuve allí, en Pésaro, junto al Mar Adriático

En la playa tuve ocasión de ver cómo varios hombres pescaban de una manera muy curiosa, lanzando sus redes, pero sin conseguir pesca alguna, al menos durante el tiempo en el que yo les estuve observando. Y lo raro es que hubiera pesca, tan cerca de la orilla, pero ellos sabrían más que yo. En la foto sólo aparece uno, pero había varios hombres más, haciendo lo mismo. 

Era una sensación muy curiosa pensar que frente a nosotros estaba Croacia, Eslovenia, Montenegro, Bonia, Albania... allá no muy lejos, aunque no pudiéramos ver aquella tierra desde donde estábamos. 

Casi a las cinco de la tarde decidimos que era hora de regresar a Lido. Fuimos callejeando otros tres cuartos de hora hasta donde habíamos dejado el coche, bajo un sol que calentaba a rabiar. Afortunadamente junto al coche había una heladería - ¡qué bendición las heladerías italianas! ¡las adoro! - y nos tomamos un hermosísimo helado de dos sabores que nos refrescó  y nos quitó la modorra. Tomamos de nuevo la autopista, esta vez de pago, y admirando los hermosos paisajes italianos, y maldiciendo a los conductores italianos, llegamos a nuestro estupendo apartamento, en Lido, una hora y media después. 

Fue un día estupendo, pero creo que hubiera sido mejor visitar Rimini, Ravenna o San Marino. Lo tengo pendiente, pues, para otra ocasión.

(Continuará)

Mari Carmen Polo

7 comentarios:

  1. Siempre he sentido una atracción especial por este hermoso país. la fachada de la catedral es una hermosa joya arquitectónica.

    No hay ni que preguntarte de como te fue en el viaje. tu cara de Felicidad lo dice todo.

    Besos

    http://ventanadefoto.blogspot.com.es/

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  2. Guapas, guapas guapísimas las fotos!! Preciosa esa fachada y el mar:;
    Gracias por las fotos.
    Un beso.

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    1. Gracias a ti por pasar por aquí, Laura.

      Un abrazo :)

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  3. Cierto, el viaje ha sido estupendo, algo cansado, porque casi un mes deambulando de un lado para otro suele pasar factura, pero ha sido muy bonito. Si lo tuviera que repetir, elegiría quizá otras ciudades y descartaría alguna de las que he visitado, pero... siempre queda el recurso de volver a Italia y pasar otras vacaciones :)

    Un abrazo.

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  4. Como siempre un reportaje magnífico con unas estupendas imágenes.
    Un abrazo.

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    1. Gracias, Helio. Ya esto preparando la siguiente entrega.

      Un abrazo

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  5. Que lindo blog !!!
    Muy buenas tus palabras y tus descripciones

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