sábado, 27 de septiembre de 2014

Mi viaje por Italia: Pisa

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La tarde que pasamos en Pisa fue calurosa, eso lo recuerdo bien. También tengo presente la gran cantidad de gente que había por todo el recinto.


Habituada a ver todos esos monumentos a través de fotos, postales, documentales, películas... estar en aquel sitio era como estar soñando. Pero no, no era un sueño. Yo estaba allí.

Aquello era Pisa, con su torre bellísima, su catedral, el baptisterio y todo lo demás. Merecía la pena pasear por toda su extensión, observando alrededor. Y lo que se veía, además de aquellos imponentes edificios, era gente. Gente de lo más variopinta, venida de todos los rincones del mundo. Pisa se lo merece, desde luego. 

Era divertido ver cómo actuaban unos y otros. Podría pensarse que estábamos asistiendo a una sesión de tai-chí mañanero, pero no era así. Aquello era el más puro y sano teatro al aire libre. 

Aquí va una muestra de lo que puede hacer el ser humano con tal de llevarse una instantánea diferente, aún a costa de hacer el ridículo más tonto.















¿Tantas paredes invisibles había y yo no me di cuenta?

Mari Carmen Polo

lunes, 15 de septiembre de 2014

Mi viaje por Italia: Lucca

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Torre Guinigi

Lucca es una ciudad de la Toscana, centro-norte de Italia, situada sobre el río Serchio, en una fértil llanura cercana y sobre el Mar Tirreno



El día que nos acercamos a esta ciudad hacía un calor tremendo y eso que era primeros de junio. No quise ni imaginarme cómo sería en pleno julio o agosto.



Afortunadamente, las calles eran estrechas, los edificios muy altos y alguna sombra nos protegía del sol.


Detalle de la fachada de la Catedral de San Martín

Ese día, además, yo ya comenzaba a acusar el trasiego de los días pasados y estaba bastante cansada, cosa que se acentuaba con la calorina.

Iglesia de San Miguel en Foro

No obstante, recorrimos una gran parte de la ciudad para comprobar, cómo no, que Lucca es una belleza y que se come en ella de maravilla, como en el resto de las ciudades que he visitado en ese país.



Anduvimos toda la mañana por sus plazas y callejuelas.



Almorzamos en un restaurante cerca de la catedral. Un restaurante estupendo. Lástima que yo estaba desganada y apenas pude probar bocado.


Plaza Anfiteatro

Hacia las 4 de la tarde dimos por terminada la visita a la ciudad, pues teníamos previsto llegar a Pisa antes de regresar a Prato, donde estábamos alojados.


Iglesia de Santa Maria Forisportam

Menos mal que nada más dejar Lucca, quizá porque ya el calor iba remitiendo un poquitín, comencé a sentirme menos cansada y con unas ganas enormes de llegar a Pisa y pasear junto a esos monumentos que tanto hemos visto a lo largo de nuestra vida.

Mari Carmen Polo