viernes, 21 de noviembre de 2014

Mi viaje por Grecia: Delfos (VI)

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Tras Olimpia, llegamos a Delfos entrada la noche, con viento y con frío. La mañana, sin embargo, amaneció soleada y calurosa. Recogimos nuestras entradas e hicimos como los demás, disponernos a subir a las alturas, tomándolo con calma. Cientos de personas se afanaban, cual hormiguitas, caminando por la empinada senda, hasta llegar a la parte más alta de la ciudad, donde se encuentra el estadio. Pero hasta llegar allí... tuvimos que sudar bastante.


El tesoro de Atenas

Delfos se ubica en la ladera meridional del monte Parnaso, adyacente al santuario de Apolo, el lugar del oráculo. La ciudad se consideraba el centro del universo.



Desde luego, tuvieron una idea excelente los constructores de la ciudad: las vistas, desde la ladera de la montaña son impresionantes. Aire puro y bellos paisajes, ¿qué más se podría pedir?



Imagino que los habitantes de la ciudad debían de tener corazones fuertes porque subir hasta lo alto de la montaña cuesta, y mucho, pero me da la sensación de que a lo griegos les gustaban las alturas, ya que no sería la última ciudad a la que subimos tan alto que parecíamos águilas.


El teatro


El estadio, usado para los Juegos Píticos


Tras la visita a las ruinas de Delfos, sedientos y cansados, nos marchamos al museo, que está al lado del yacimiento. Allí pudimos refrescarnos y pasar el resto de la mañana. Almorzamos en la moderna ciudad de Delfos, que no es muy grande y está llena de tiendas, hoteles y restaurantes.

La comida, como siempre, excelente. Y mientras almozábamos, pudimos contemplar las montañas, los valles, y todos los colores de la zona.

Tras el almuerzo, emprendimos el regreso a Atenas. La carretera, como ya era habitual, más bien mala, pero, afortunadamente, tras una hora de marcha, nos incorporamos a la autovía que nos llevó hasta la capital. 

Al día siguiente teníamos que volar: nos esperaba el azul y el blanco de la isla de Santorini.

Mari Carmen Polo

5 comentarios:

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  2. Buena herencia aunque esté en ruinas nos dejaron. Se sigue viendo el esplendor de la época.
    Buen finde.
    Un beso.

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  3. Merecía la pena la trepada!
    Hermosísimas vistas
    =)

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